V.A.C.A - Brandon Verano
Cuantos vasos de leche me he tomado en la vida…
Yo no me acuerdo de eso, cuál es el problema con tomar leche ¿cruda?
El calor mata a los microorganismos, supuestamente una mejora para el organismo.
Pero acabo de enterarme de lo falso que supuestamente llega a ser la pasteurización porque en ese proceso de calentamiento acaba con las bacterias incluyendo las que generan un bienestar como lo son los probióticos, luego insertan otros para reemplazar los que murieron. Yo tomaba mucha porque fortalecía los huesos. Pero el dilema ahora es cuál es más segura, pasteurizada y manipulada o cruda y pura?
Como su leche, la vaca es pura. Cuando me acerco a una de ellas no puedo dejar de sentirme cerca a una especie de dinosaurio o extraterrestre, son muy redondas y su estómago podría ser un gran vehículo para dos personas, al parecer la mayoría escogen un disfraz blanco y negro y cada una parece un planeta distinto de gran volumen y muchos mapas sobre su piel de posibles lugares desconocidos para nosotros.
Yo no podré reinventarla…
No me interesa ver destruida mi creación unos siglos adelante convertida en una pre-nevera.
He estado en el futuro y mi creación se ha vuelto una simple masa genética con múltiples ubres que no posee más que un sistema sofisticadamente digestivo que convierte deshechos de papeleras de reciclaje y archivos viejos de billones de móviles en lechecita a la orden lista en dispensadores digitales a diferentes precios, colores sabores, formas y texturas.
Esta proto-madre-máquina industrial posee unas conexiones que envían su producción a todos los rincones de la red para ser transformada y consumida aún tibia, también funcionan como centinelas protectoras de un virus posiblemente creado por un humano (o máquina) apodado Creutzfeldt-Jakob que ha encontrado en la lactosa la próxima generación de terror en el ya bien conocido Nutriterrorismo.
Esto me impactó, sobre todo al ver que ninguno de estos adolescentes tan aerodinámicos, delgados y con 4 dedos en cada pie, conocía la antigua existencia del mamífero que se me había encargado crear.
“Vaca? Mamífero? Animal?” fue lo poco que escuché.
“Lo único que conozco como Vaca es la reconocida productora de alimento perfecto que aparece en la videokinesis que me obsequió mi padre de cumpleaños”; me dijo una jovencita de unos 12 años que me resultó muy difícil de reconocer tras una capa corporal de esmalte con olor a frutas marca Matel.
Lo único que pensé en ese momento fue regar los pocos campos que habían de vacas, miles de ellas que cumplieran únicamente con un fin visual y sensorial en estos jóvenes pálidos y con genes perfectamente caucásicos, que al observar lo que yo percibí en las vacas de mi tiempo, verlas como dinosaurios o seres inteligentes de otro lugar, pudieran despertar de ese estado nutritivo mental impuesto por la productora madre máquina V.A.C.A.
¡Pero aun mejor! con el poder divino que se me otorgó decidí dar marcha a un plan que seguro aliviaría mi dolor.
Decidí entonces regresar 20 o 30 décadas, mucho antes de estos terribles hechos, más exactamente a un país continental en expansión llamado INDRALOKA, posiblemente la pequeña India de mi época, donde encontré la mayor concentración bovina sobre la tierra. Aprovechando mi poder y la tecnología que en ese entonces por ley era sólo de código abierto, procedí a cumplir con mi proyecto de Tele-presencia Difunta; implantando a cada vaca un dispositivo de Foto-internet de alta calidad en su cerebro que sólo guardaría la información visual de cada animal sobre sus cercanos: padres, hijos y vecinos de rebaño y que no se activaría hasta la muerte de alguno de éstos, generando instantáneamente su Holograma perfecto a través de la visión y memoria de la vaca que presenció su muerte.
Así lo hice, gracias al poder que se me otorgó, el cual me permitió manipular mi creación sin causarle pena ni dolor de cualquier tipo no natural.
Unos años después volví a este lugar y pude apreciar los hechos en primera persona y me sorprendió ver exactamente el mismo número de mamíferos que había encontrado hace años y el desconcierto humano por no poder acabar con éstas. Muchos me comentaron la locura que se desató al matar vacas e instantáneamente seguirlas viendo sin ningún daño aparente y que ya no era posible deshacerse de ellas. Esto me reparo un poco y decidí volver a ese futuro distante para ver concluido mi plan.
Las cosas no han cambiado mucho.., al parecer, la inteligencia humana y el consumismo de todo tipo no tienen límites, todos siguen consumiendo infinitos tipos de tecnología nutritiva. Volví de nuevo a preguntarle a algunos jóvenes por mis vacas y me sorprendí demasiado al oír sus respuestas en las cuales afirmaban conocer “las obras divinas” como le llamaban a las vacas y así mismo aceptar un respeto casi tímido por ellas. Luego me llevaron donde posiblemente las vería, allí me sorprendí al ver millones de hologramas con vida cumpliendo la función visual y sensitiva que para ellos era igual que para mí en la antigüedad, concluí que finalmente el humano había acabado con un 99.9% de las vacas pero que gracias a alguna de estas divinidades escondida entre billones y billones de Hologramas sobre la tierra era imposible su extinción visual.
Un último hecho que me maravilló fue conocer el resultado que tras años de evolución trajo consigo el consumo de mis vacas intervenidas. Incluso llegué a encontrarme con algunos humanos físicamente más transparentes y destellantes que poseían una red interna natural por la cual podían intercambiar y ver casi cualquier cosa como en la internet de años atrás, me sorprendí mucho después de algunos años al mantener una relación con uno de estos seres que me quiso demasiado y me permitió experimentar toda su inteligencia virtual, tan increíble fue, que tras una simulación en la cual le pedí que corriéramos a la velocidad de un leopardo terminó por confundir su naturaleza real con la virtual devorándome hasta dejarme sin vida.
Esta última parte fue un sueño que tuve y que me pareció pertinente incluir en el texto.
*me antojé de un vaso de leche…



